DILATACIÓN DE UN CREPÚSCULO
(Primera tentativa)
Me encuentro en un crepúsculo. Efímero, banal e intrascendente se presenta indiferente, pero yo, como en cada segundo que se encuentra conmigo atenta, reniego de esa autoridad tan, a mi parecer, irónica del tiempo: juega con nosotros al pilla-pilla, nos somete a una dictadura que no aceptamos al nacer, nos ata a un reloj que enfría con sus números la belleza cotidiana y añade cálculos terriblemente antiesporádicos al fluir de la espontaneidad y la esperanza, a la espera del incierto devenir... Y es que ha conseguido que los humanos automaticemos nuestros días (que se harán meses, años y también décadas de inercia).
Creo haber dejado leer en mis palabras que estoy en contra de esta frívola concepción del pasar de la vida, del vivir los días, del entender los segundos... Sin embargo, siempre será el tiempo el elemento más poderoso al que se enfrenta el mundo y por ello, desde una noche que ha llegado sin preguntarme y ha transformado el momento que creía firmemente poder dilatar, he de decir que, una vez más, el ser que vulgarizó la vida de la más dramática personificación de la belleza efímera, me ha agachado la cabeza ante su omnipotencia innata.
Y se me ha caído la noche encima... Pero he mirado al cielo al creer que ese tiempo tan fugaz me imponía un final y, sin embargo, he entendido un regalo a modo de compensación de este momento del que me aleja: mi primera estrella fugaz. Buenas noches señor Cronos, todos mis respetos.
Creo haber dejado leer en mis palabras que estoy en contra de esta frívola concepción del pasar de la vida, del vivir los días, del entender los segundos... Sin embargo, siempre será el tiempo el elemento más poderoso al que se enfrenta el mundo y por ello, desde una noche que ha llegado sin preguntarme y ha transformado el momento que creía firmemente poder dilatar, he de decir que, una vez más, el ser que vulgarizó la vida de la más dramática personificación de la belleza efímera, me ha agachado la cabeza ante su omnipotencia innata.
Y se me ha caído la noche encima... Pero he mirado al cielo al creer que ese tiempo tan fugaz me imponía un final y, sin embargo, he entendido un regalo a modo de compensación de este momento del que me aleja: mi primera estrella fugaz. Buenas noches señor Cronos, todos mis respetos.


