domingo, 3 de marzo de 2013

Egoísta Penélope


Lentos
días
áridos se caen
desde el pretil
de una juventud de luz secreta.
Juega con tachones,
cafeteras,
el grafito de sus dedos
y cientos de textos
de soledad.


Lentos

caen
desde reproches de parientes
que no llegan a comprender
ese amor por lo que va a parar
al subterfugio,
desocupado y rebosante,
de la abulia...

(Pausa a la vida)


(Paso a las letras)


... y del no sabe por qué esta diferencia.





viernes, 21 de diciembre de 2012

Desautomatizaciones básicas I

DILATACIÓN DE UN CREPÚSCULO

(Primera tentativa)

Me encuentro en un crepúsculo. Efímero, banal e intrascendente se presenta indiferente, pero yo, como en cada segundo que se encuentra conmigo atenta, reniego de esa autoridad tan, a mi parecer, irónica del tiempo: juega con nosotros al pilla-pilla, nos somete a una dictadura que no aceptamos al nacer, nos ata a un reloj que enfría con sus números la belleza cotidiana y añade cálculos terriblemente antiesporádicos al fluir de la espontaneidad y la esperanza, a la espera del incierto devenir... Y es que ha conseguido que los humanos automaticemos nuestros días (que se harán meses, años y también décadas de inercia).

Creo haber dejado leer en mis palabras que estoy en contra de esta frívola concepción del pasar de la vida, del vivir los días, del entender los segundos... Sin embargo, siempre será el tiempo el elemento más poderoso al que se enfrenta el mundo y por ello, desde una noche que ha llegado sin preguntarme y ha transformado el momento que creía firmemente poder dilatar, he de decir que, una vez más, el ser que vulgarizó la vida de la más dramática personificación de la belleza efímera, me ha agachado la cabeza ante su omnipotencia innata.



Y se me ha caído la noche encima... Pero he mirado al cielo al creer que ese tiempo tan fugaz me imponía un final y, sin embargo, he entendido un regalo a modo de compensación de este momento del que me aleja: mi primera estrella fugaz. Buenas noches señor Cronos, todos mis respetos.



sábado, 15 de mayo de 2010

Cinco mil horas

El pasado está sacando sus garras y tiene la mirada ida.

Nos acabará matando.

Me aterra intuir que se aproxima porque siempre esta a punto de llevarnos con él, punto en el que nos separaríamos. Y, aunque su presencia hasta ahora suele ser efímera, deja huellas saladas en nuestras mejillas y besos.

Pasado es un halo separador de abrazos, nexo de palabras dolientes, conjunción entre rugidos, suspiros yuxtapuestos y un punto y atrás.

(Y eso que renegamos del pretérito)

El pasado es blasfemar, escribir, ensimismarse, añorar, llorar, recordar, chillar, espejos, fotos, baúles, cajas de zapatos, peonzas, canicas, jugar, corazones, reír, canciones, mil papeles, cicatrices en la rodilla, heridas en el alma, amar, odiar, perderse tras encontrarse.

Y aun así, hoy nuestras almas no hacen más que vomitarse, la una a la otra, más de cinco mil horas de vida que manchan de dolor nuestro escondido presente.